
Con esto del viaje relámpago a Brasil estoy recuperando viejos hábitos, entre ellos el de leer he aprovechado los ratos que he ido despierto (en 22 horas de vuelo en menos de una semana eso son muchos ratos), para leerme Firmin de Sam Savage.
Es un libro peculiar desde la portada, no contaré nada porque parte de la gracia está en quedarse con cara de tonto cuando lees la contra portada, pero puedo decir que el libro está más que bien, diferente, curioso, entretenido, da que pensar…
Es un libro ligero, pasa con facilidad, pero de esos que te dejan un regusto por un tiempo, tiene referencias continuas a la literatura universal, quizá demasiado complejo en su trasfondo para que lo disfrute un niño pero tiene grandes perlas de sabiduría (y de ironía por que no decirlo) que deberíamos recibir todos desde temprana edad.
Sin duda un libro para regalar, o regalarse, que espero que disfrutéis tanto como yo.
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